Receta para mejorar la eficiencia :La prueba del triple Filtro
Fuente:Fernando
En la antigua Grecia, Sócrates era un maestro reconocido por su
sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido,
que le dijo muy excitado:
"Sócrates, sabes lo que acabo de oír?"
"Un momento" respondió Sócrates. "Antes de decirme nada me gustaría
que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro".
¿Triple filtro?"
"Eso es", continuó Sócrates. "Antes de contarme lo que sea,
es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme.
El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro
que lo que vas a decirme es cierto?"
"No, me acabo de enterar y..."
"Bien", dijo Sócrates. "Conque no sabes si es cierto lo que
quieres contarme.
Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad.
¿Quieres contarme algo bueno?"
"No. Todo lo contrario..."
"Así que" le interrumpió Sócrates, "quieres contarme algo
malo, que no sabes siquiera si es cierto.
Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad.
¿Me va a ser útil esto que me quieres contar?"
"No. No mucho"
"Por lo tanto" concluyó Sócrates, "si lo que quieres contarme
puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?"
Esto explica el por qué de la grandeza de Sócrates, y por qué
se le tenía en tanta estima.
También explica porqué nunca se enteró de que Platón se
cepillaba a su mujer.
En la antigua Grecia, Sócrates era un maestro reconocido por su
sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido,
que le dijo muy excitado:
"Sócrates, sabes lo que acabo de oír?"
"Un momento" respondió Sócrates. "Antes de decirme nada me gustaría
que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro".
¿Triple filtro?"
"Eso es", continuó Sócrates. "Antes de contarme lo que sea,
es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme.
El primer filtro es el de la Verdad. ¿Estás completamente seguro
que lo que vas a decirme es cierto?"
"No, me acabo de enterar y..."
"Bien", dijo Sócrates. "Conque no sabes si es cierto lo que
quieres contarme.
Veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad.
¿Quieres contarme algo bueno?"
"No. Todo lo contrario..."
"Así que" le interrumpió Sócrates, "quieres contarme algo
malo, que no sabes siquiera si es cierto.
Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la Utilidad.
¿Me va a ser útil esto que me quieres contar?"
"No. No mucho"
"Por lo tanto" concluyó Sócrates, "si lo que quieres contarme
puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?"
Esto explica el por qué de la grandeza de Sócrates, y por qué
se le tenía en tanta estima.
También explica porqué nunca se enteró de que Platón se
cepillaba a su mujer.


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