sábado, diciembre 13, 2003

Cultura

Para hablar de “cultura” en sentido general pueden tomarse como referencia dos términos etimológicamente próximos: “culto” y “cultivo”. La cultura, cualquier cultura, no es sino el resultado del esfuerzo de un grupo social por controlar su entorno: lo otro, siempre desconocido y misterioso, lo otro –el mundo que le rodea-, los otros, y aquello, esencialmente otro también, esas fuerzas que rigen los acontecimientos y las relaciones. Controlar para hacer habitable, para poder establecerse y comunicarse, para adquirir una identidad, incluso, que atestigüe de la presencia propia, y la confirme como “otra” igualmente frente lo ajeno, requiere el establecimiento de un pacto y una organización sacrificial que determine los actos y oficios sagrados: el culto. Pero esto no es suficiente; una vez consolidadas las vías de comunicación con lo “otro”, será preciso proceder a su cultivo, esto es, al establecimiento de las reglas que delimiten su uso periódico. De este modo empiezan a constituirse las costumbres, las cuales se irán transformando en aquello que denominamos tradición, que, al transmitirse y consolidarse históricamente, formará lo que, con posterioridad, llamaremos “cultura” en su sentido restringido, es decir, aquel bagaje cognoscitivo que le pertenece a un grupo social

Chantal Maillard

La sabiduría como estética. China: confucionismo, taoísmo y budismo.

Akal 1995

Pág. 6

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